El Mercado Artesano y Ecológico vuelve a la Plaza Mayor de Gijón los días 12 y 13 de septiembre. Una nueva edición en la que artesanía, gastronomía y actividades se encuentran alrededor de algo que va mucho más allá de los propios puestos: pequeños gestos, ideas y formas de hacer que nos invitan a cuidar, compartir y mirar de otra manera lo que nos rodea.
Un pequeño petirrojo
El año pasado, un pequeño petirrojo se posó sobre unas manos abiertas. Era la imagen del cartel del MAE de septiembre y con el que celebraba el Día de la Paz. Un animal pequeño, libre, que había decidido acercarse. Unas manos que estaban ahí, simplemente abiertas, sin intentar retenerlo. Una imagen capaz de decir mucho con muy poco.
Pero el petirrojo no apareció por casualidad. Hace tiempo que nos acompaña como uno de los pequeños símbolos del MAE y, quizá, ha llegado el momento de contar de dónde viene esta historia.
Nació de una historia real. De un petirrojo que comenzó acercándose poco a poco hasta terminar posándose sobre mi mano para comer. Volvía cada día. Se acercaba, confiaba y después regresaba a su libertad.
Con el tiempo, aquella historia se convirtió en una imagen que hemos ido incorporando a nuestros carteles, siempre de una manera diferente, pero conservando siempre algo de aquella primera historia: la de un animal que decide acercarse porque se siente seguro.
Y el año pasado, cuando buscábamos una imagen para hablar de la paz, aquel pequeño petirrojo encontró el lugar perfecto sobre unas manos abiertas.
Quizá por eso nos gusta tanto esta imagen. Porque el petirrojo se ha convertido con el tiempo en uno de los pequeños símbolos del MAE, pero también porque representa algo que queremos conservar: la posibilidad de acercarnos sin miedo, de confiar y de cuidar sin necesidad de poseer.
Nos gusta pensar que en esa historia hay algo que tiene mucho que ver con la paz.
La confianza no se puede imponer. Tampoco se puede exigir. Solo puede aparecer cuando encontramos un espacio en el que acercarnos sin miedo y unas manos que, en lugar de intentar atraparnos, permanecen abiertas.
Por eso aquel petirrojo terminó formando parte de nuestra historia y, con el tiempo, se convirtió también en uno de los pequeños símbolos que acompañan al MAE. Este año vuelve a hacerlo, aunque de una manera diferente.
La imagen del cartel del Día de la Paz del año pasado se transforma ahora en un marcapáginas realizado en papel reciclado, que podremos llevarnos durante esta edición. En él vuelve a aparecer la imagen de aquel pequeño petirrojo sobre unas manos abiertas, acompañado por un haiku que resume en tres versos aquello que queremos transmitir:
«Manos abiertas,
petirrojo confía,
paz que se posa».
Los marcapáginas se entregarán tanto a quienes participen en las actividades como al público que se acerque al mercado. Y habrá además una pequeña sorpresa: Akiko, que estará atendiendo la propuesta, podrá escribir en japonés el nombre de quien lo desee.
Una pequeña pieza que nace de una imagen anterior y que, de alguna manera, continúa su historia.
Y, por supuesto, todo esto sucederá alrededor de aquello que da sentido al mercado: la artesanía y la gastronomía. Entre los puestos podremos descubrir trabajos de cerámica, madera, cuero, textil, vidrio, joyería, ilustración o cosmética, junto a pequeños productores que traen quesos, miel, embutidos, conservas, pan, dulces y productos tradicionales o ecológicos elaborados desde el respeto por el territorio. Oficios, sabores y formas de hacer que nos permiten conocer quién está detrás de cada pieza y cada producto, valorar el trabajo hecho con tiempo y cuidado y mantener vivo un vínculo con lo cercano.
Actividades
La paz también se construye con pequeños gestos
La paz no es algo que suceda de una vez y para siempre. Se construye en los pequeños gestos, en la forma en que nos relacionamos con los demás y con el mundo que nos rodea. En aprender a escuchar, en cuidar, en compartir, en respetar y en entender que nuestras decisiones cotidianas también forman parte de algo mucho más grande.
Por eso, el domingo será uno de los momentos centrales de esta edición del mercado, con distintas propuestas dedicadas al Día de la Paz. Una jornada para detenernos, crear y compartir nuestra propia manera de entender la paz.
Los niños y jóvenes gijoneses podrán participar en el Concurso de pintura infantil y juvenil, poniendo sobre el papel su propia visión de la paz. Las obras seleccionadas se incorporarán al concurso internacional Peaceful Towns 2025, promovido por Alcaldes y Alcaldesas por la Paz, con la posibilidad de convertirse en material educativo a nivel mundial.
También, todo el que lo desee, podrá dejar su propia palabra en Haiku por la paz, una propuesta inspirada en Japón que nos invita a escribir pequeños poemas de tres versos, siguiendo la estructura 5-7-5 sílabas. Los haikus quedarán expuestos en el mercado, creando entre todos un espacio para leer, compartir y dejarse inspirar.
Y quizá no sea casualidad que el cartel de este septiembre nos lleve precisamente hacia otra forma de ternura. Dos pequeños ratones de fieltro se asoman alrededor de un cuenco de cerámica. Una escena construida con piezas hechas a mano que habla, de una manera diferente, de cercanía, cuidado y protección.
Si el petirrojo nos hablaba de la confianza necesaria para acercarnos, estos pequeños animales parecen recordarnos que también necesitamos lugares donde sentirnos seguros y personas con las que compartirlos. Y alrededor de esas ideas volverá a crecer el mercado.
Un mercado donde también se aprende a cuidar
El sábado, la carpa Senda Circular de COGERSA nos acercará a la sostenibilidad desde lo cotidiano. Podremos resolver nuestras dudas sobre la correcta separación de los residuos y recorrer la exposición «SuperpodeRRRes», descubriendo diferentes hábitos y formas de contribuir a un consumo más responsable.
Una propuesta para comprobar que cuidar nuestro entorno también empieza por decisiones pequeñas. Y que aprender puede tener, además, su recompensa: participa en las actividades y consigue tu premio.
El domingo será el turno del COPAE, con un espacio informativo dedicado a la certificación ecológica. Una oportunidad para conocer qué hay detrás de ese sello, cómo se garantiza la trazabilidad de los alimentos ecológicos y qué beneficios tiene este modelo de producción para nuestro entorno.
Porque consumir también es elegir. Elegir qué apoyamos, cómo queremos que se produzca y qué relación queremos mantener con el territorio que nos alimenta.
Cuando crear también significa colaborar
La artesanía volverá a mostrarnos, además, que crear no siempre es un trabajo individual.
En la edición de agosto, Vanessa de la Campa, del taller V. de la Campa Studio, y Mariel Laso, de Mado Artesanía Textil, unieron sus oficios para crear una misma pieza, mientras la madera tomaba forma para convertirse en un taburete, el telar iba construyendo el tejido de su asiento.
El resultado de aquella colaboración podrá ahora continuar su camino, la pieza realizada durante la demostración será sorteada en el MAE de septiembre.
Una manera de cerrar el círculo y recordar que la artesanía también nace de encontrarse con otros, compartir conocimientos y poner en común aquello que cada persona sabe hacer.
Y esa idea de compartir estará también presente en Proyecto Coopera, que acercará al mercado el trabajo de distintas organizaciones. El sábado contaremos con COVIDE-AMVE y el domingo con Harambee, dos oportunidades para conocer otros proyectos, otras realidades y otras formas de construir una sociedad más justa y solidaria.
Todas estas propuestas, aunque hablen de cosas diferentes, terminan llevando al mismo lugar.
Cuidar. Confiar. Compartir. Elegir. Crear.
Son gestos pequeños, pero juntos pueden construir algo mucho más grande. Y por eso aquel pequeño petirrojo sigue teniendo sentido para nosotros. Porque unas manos abiertas no obligan a nadie a acercarse. Simplemente ofrecen un lugar seguro para hacerlo.
El Mercado Artesano y Ecológico de Gijón vuelve a la Plaza Mayor los días 12 y 13 de septiembre, de 11:00 a 15:00 y de 17:00 a 21:00 horas. El domingo, hasta las 20:00 horas.
Las actividades se desarrollarán en las carpas correspondientes de 12:00 a 15:00 y de 17:00 a 20:00 horas, y el domingo hasta las 19:30 horas.
Un fin de semana para encontrarnos alrededor de la artesanía y la gastronomía, pero también para recordar que, de una manera u otra, la paz se construye entre todos.







