El Mercado Artesano y Ecológico de Xixón vuelve a la Plaza Mayor los días 6, 7 y 8 de diciembre con su edición más especial del año. Artesanía, sabores de invierno, un concurso infantil de postales de Navidad y actividades para conmemorar el Día de los Derechos Humanos llenarán el corazón de la ciudad en un ambiente cálido y festivo.

Llegar a la Plaza Mayor en diciembre es como entrar directamente en el corazón de la Navidad. Las luces ya abrazan cada rincón, el gran árbol preside el centro con esa mezcla de solemnidad y alegría que solo estas fechas saben crear, y el aire, frío, limpio, prometedor, parece contener un pequeño susurro de comienzo. En esta edición, el mercado podrá visitarse en su horario habitual: de 11:00 a 15:00y de 17:00 a 21:00 horas, y el último día hasta las 20:00.
Siempre he pensado que el MAE de «Avientu/diciembre» no anuncia la Navidad sino que la innagura.
Fue desde esa sensación desde donde nació el cartel de esta edición.

No quise describir la Navidad ni representarla de forma obvia, preferí sugerirla. Para esta edición d’Avientu yo quería un cartel que contara la Navidad sin nombrarla, que respirase elegancia y sobriedad y que además hablara de nuestra raíz, de esa identidad que sostiene todo lo que somos. Y entonces una idea tomó forma casi al instante, un chico vestido de asturiano, de un rojo profundo, como si él mismo sostuviera ese puente entre lo que sentimos en estas fechas y lo que nos define. Sencillo y firme, como una verdad que se reconoce sin necesidad de explicarse.
Era la manera perfecta de unir dos mundos que conviven cada diciembre, lo universal de la Navidad y lo nuestro, lo que habla de origen, de pertenencia, de historia compartida.
Y para quienes disfrutan de los detalles, porque en una edición tan especial era imposible ignorarlos, el cartel guarda un pequeño guiño a nuestro petirrojo. No aparece en primer plano, pero está donde importa. El chico lleva un broche con un petirrojo y los botones de su chaleco están tallados con la misma figura. Porque a veces son esos gestos mínimos, casi secretos, los que cuentan de verdad. Y este MAE d´Avientu merecía que el petirrojo estuviera ahí, discreto pero presente.

Mientras trabajaba en esta imagen, la Plaza Mayor iba tomando forma a mi alrededor, las luces, los puestos, el murmullo de los visitantes y los compañeros.
Y en ese murmullo escuchaba todo lo que hemos vivido juntos. Porque el mercado es eso, un espacio que late al ritmo de los artesanos y pequeños productores, sí, pero también al ritmo de la complicidad que hemos tejido con el tiempo.
Pensaba en la cerámica, madera, cuero, ilustración, joyería, textil, vidrio, cosmética… Una auténtica constelación de oficios que brillan exactamente igual que las luces que coronan la plaza. En la gastronomía, panes, quesos, mieles, embutidos, repostería artesana… esos aromas que hacen que cualquiera se detenga un momento antes de seguir caminando.

Y junto a nosotros, siempre, la gente que se acerca. Quienes vuelven cada mes, quienes descubren el mercado por primera vez, quienes se detienen solo un instante pero dejan una sonrisa. Porque lo que de verdad nos sostiene es esa presencia, la de quienes se acercan, miran, preguntan, celebran con nosotros. Ellos también forman parte de este latido.

Además, esta edición d´Avientu me trae también otra historia. Una muy personal.
Casi sin buscarlo, descubrí un nuevo camino de expresarme: el grafito.
Me puse a dibujar sin grandes expectativas, solo dejándome llevar y encontré un gesto que parecía esperarme desde hacía tiempo. Una manera de trazar luz con sombra, de encontrar profundidad en lo sencillo, de narrar desde lo más mínimo.
La versión en grafito del protagonista del cartel nació así, como un regalo inesperado. Un pequeño milagro que solo ocurre cuando te permites explorar, cuando la vida decide mostrarte un oficio nuevo y tú, casi sin darte cuenta, lo reconoces como un don.
Y en estas fechas, en las que todo parece contener un simbolismo propio, ese descubrimiento lo sentí como una señal, la de que aún nos esperan talentos dormidos, dispuestos a despertar cuando menos lo imaginas.

Y después de ese proceso personal, de ese pequeño hallazgo que a veces llega sin avisar cuando uno prueba un oficio nuevo, el mercado vuelve a recordarnos que descubrir también es parte de su esencia. Que todo lo que hacemos aquí, lo que creamos, lo que mostramos, lo que compartimos, busca mover algo dentro de nosotros.
Y quizá por eso las actividades que acompañan esta edición d’Avientu tienen tanto que ver con esa semilla que despierta, con esa mirada que se abre, con esa chispa que cada cual guarda en algún rincón.

El concurso infantil de postales de Navidad de Caja Rural de Asturias, tan esperado año tras año, es un ejemplo perfecto.
Porque más allá de los lápices de colores y los dibujos que llenarán la plaza, lo que celebra de verdad es la imaginación, esa capacidad inmensa que tenemos cuando somos pequeños para dejarnos llevar, para ver el mundo desde otro ángulo, para descubrir qué nos emociona y por qué.
Este concurso, ya convertido en una tradición del mercado, vuelve a invitarnos a asomarnos a esa mirada limpia y sincera. Las niñas y los niños participantes podrán hacer sus creaciones a lo largo de los días sábado 6 y domingo 7.
Una participación que tiene premios como reconocimiento al talento, la inventiva y la pequeña verdad que siempre hay detrás de cada dibujo.
Un homenaje a esa etapa de la vida donde todo está por empezar, donde la creatividad no es un esfuerzo, sino un instinto.


Y, siguiendo ese mismo hilo, que habla de descubrir quiénes somos y qué nos importa, llega también una cita que ya forma parte de la identidad del MAE:
El Día de los Derechos Humanos, en esta ocasión de la mano de Amnistía Internacional.
Cada diciembre nos recuerda que estas fechas no solo invitan a encender luces, sino también a encender conciencia. Que igual que exploramos la belleza en los oficios artesanos, también podemos explorar esa otra belleza más profunda, la del respeto, la dignidad y la justicia para todas las personas.
El lunes 8 habrá actividades divulgativas pensadas para todas las edades, espacios donde aprender, conversar y reconocer que implicarse también es una forma de descubrirnos.
Una tradición que crece con el propio mercado y que nos invita a mirar más allá de lo cercano, a recordar que también somos comunidad.


Esta edición d’Avientu incorpora también un espacio dedicado a proyectos sociales que laten muy cerca de nuestra comunidad. Dentro del programa COOPERA, presente en el MAE desde 2017 con la colaboración de la Concejalía Delegada de Servicios Sociales, Vivienda y Cooperación, tres ONGs ocuparán un puesto del mercado para compartir su trabajo y sus historias.
El sábado estará Harambee Asturias, el domingo, Seronda y el lunes, Amnistía Internacional, invitándonos a reflexionar sobre cómo cada gesto, por pequeño que parezca, puede transformar realidades.
Junto a ellas, y gracias al convenio con ValNalón, los talleres ocupacionales de los CAI llegarán al mercado con adornos navideños elaborados a mano. El sábado participará AGISDEM, el domingo por la mañana, la Residencia Emilio Meneses y el domingo por la tarde y el lunes, La Unión.
Su presencia añade otro matiz a esta edición, el de la artesanía como vínculo, como espacio donde todas las personas pueden crear, compartir y sentirse parte del mismo latido.

Así llega Avientu.
Con un cartel que sugiere más de lo que muestra, con un nuevo oficio que empieza a abrirse paso entre mis manos, con artesanos que llenan la plaza de vida y con una ciudad que ya luce completamente vestida de Navidad.
Tres días para celebrar lo que somos, para compartir lo que hacemos y para recibir, con calma, ese primer destello de magia que siempre trae diciembre.







